Guía
Cómo vender a cuenta corriente sin miedo a no cobrar
Vender a plazo hace crecer las ventas, pero cada venta a cuenta corriente es crédito que da tu empresa. La diferencia entre cobrar y no cobrar casi nunca está en el cliente: está en tener reglas claras antes de venderle y en no enterarse tarde de un atraso.
1. Conocé a quién le vendés
Antes de abrirle la cuenta, verificá la identidad de quien va a firmar por el cliente: documento y una selfie alcanzan para saber que es quien dice ser.
2. Poné un límite por cliente
El límite es lo máximo que ese cliente puede deberte. Decidilo vos, cliente por cliente, según cuánto le vendés y cómo te paga. Sin límite, cada venta suma riesgo sin que nadie lo note.
3. Que el cliente firme las condiciones
Plazos, días de gracia e interés por mora tienen que estar por escrito y firmados. Si el cliente firma cada operación con esas condiciones a la vista, nadie puede decir después que no las conocía, y tenés con qué reclamar.
4. Controlá cada venta contra el límite
Cada venta nueva tiene que mirar cuánto debe ya el cliente. Si la venta lo pasa del límite, que sea una decisión tuya y no un descuido.
5. Recordá antes, no después
Un recordatorio antes del vencimiento cobra más que diez reclamos después. Mandalos por el canal que el cliente ya usa, que en Argentina es WhatsApp, y seguí la mora desde el primer día de atraso, con el interés calculado según lo que firmó.
Y cada pago, imputado
Cuando entra un pago, tiene que quedar claro a qué venta corresponde. Si no, el saldo de la cuenta deja de ser confiable y los límites dejan de servir.
Fía hace estos pasos por vos: tu cliente se da de alta y verifica su identidad por WhatsApp, vos definís su límite, plazos, gracia e interés por mora, cada venta se controla contra el límite disponible y el cliente la firma, y le recordamos cada vencimiento. Fía no otorga créditos ni presta dinero: el crédito es tuyo y los pagos van a la cuenta de tu empresa.
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